El Éxodo del pueblo hebreo desde Egipto y la Ley del Sinaí tienen un mensaje ético, religioso y legal mucho más importante que cualquier comprobación arqueológica que le quieran encontrar. El Éxodo de Egipto nos identifica como Pueblo, recordarlo año a año, generación tras generación, forma parte esencial de nuestra identidad y compromiso. Pero ya en el siglo II e.c. se organizaron búsquedas de los lugares que describe la Biblia para verlos y tocarlos, para sentir la emoción de pisar la misma tierra y palpar las mismas piedras que describe la Biblia.
¿Qué ha resultado de tantas búsquedas sobre el terreno?
Hay más de 200 teorías sobre el lugar posible del Monte Sinaí y la ruta que los hebreos pudieron tomar para llegar allí en su Éxodo desde Egipto. ¿Por qué tantas teorías distintas? Es que todos los arqueólogos coinciden: el Sinaí bíblico no pudo estar en el lugar que en el siglo II e.c. Elena, la madre del emperador Constantino, con los monjes de la Iglesia ortodoxa griega que la acompañaron, señalaron como tal. Los historiadores han descubierto que donde la gente ha vivido, hay algo que siempre queda: lo que tiró a la basura. El ser humano es así, arroja desperdicios a medida que vive. Y la basura antigua no desaparece; quedan los huesos de los animales que los humanos comieron, pedazos de cuchillos o restos de alfarería, marcas de los fuegos, aun pequeños, donde asaron sus comidas o tal vez hicieron sacrificios a sus dioses o simplemente se calentaron porque tenían frío. Nada de eso se ha encontrado en la montaña ni en los alrededores del que hoy se señala como Monte Sinaí. Cuando subimos en jeep y a lomo de camello desde el monasterio de Santa Catarina hasta la cima del monte sólo vimos rocas. Ahí no hay tierra ni agua ni rastros de fuentes de agua para dar de beber a un grupo ni grande ni chico de personas y animales, sólo hay piedra.
En la biblioteca del monasterio de Santa Catarina, un monje ortodoxo griego que hablaba francés, me dijo algo que nunca olvidaré: “Madame, no hay aquí que yo sepa, restos arqueológicos que comprueben el Éxodo ni la estadía del pueblo hebreo para recibir la Ley del Señor, pero las excavaciones arqueológicas no atraerían hasta este remoto lugar a los monjes ni a los peregrinos. Aceptar la Ley del Sinaí es cuestión de Fe, y es la Fe la que atrae a la gente hasta aquí. La Fe acepta desde el fondo del corazón, lo que no es comprobable”.
En el texto bíblico1, unos 600.000 hombres salieron a pie de Egipto, con sus mujeres y sus niños, además de sus animales. Ese grupo ¡sería de más de un millón de seres vivos! El relato bíblico dice que todos van caminando por el desierto y en días más o días menos, llegan a lo que en hebreo se llama “Yam Suf “- que se ha traducido “Mar Rojo”, y empezamos por no saber si es el Mar Rojo que conocemos hoy o alguno de los lagos que actualmente no existen porque lo han hecho parte del Canal de Suez. No sabemos por dónde cruzó a pie ese enorme grupo, pero siguiendo el relato bíblico, en ese momento los hebreos ven que el ejército egipcio está persiguiéndolos con sus carros de guerra, Moisés golpea las aguas con su báculo y el mar se levanta como una pared a cada costado, permitiendo a los israelitas cruzar a pie por lugar seco. Los egipcios entran detrás, pero al terminar de pasar los israelitas, las aguas se cierran inmediatamente ahogando a todos los egipcios. Después, los hebreos siguen caminando hasta llegar al Monte Sinaí.
Se han encontrado ruedas de antiguos carros egipcios en elevaciones del fondo del lecho del Mar Rojo, esas ruedas de carros evidencian que por allí cruzaron y se ahogaron, soldados egipcios. ¿Cuándo cruzaron? Los soldados egipcios pueden haber cruzado el Mar Rojo varias veces, por asuntos de comercio o de guerras del Faraón.
El Dr. Emmanuel Anati es un judío nacido en Florencia en 1930. Su primer título en arqueología lo obtuvo en Israel, el segundo en la Universidad de Harvard. Se doctoró en la Sorbona, después enseñó Prehistoria en la Universidad Hebrea de Tel Aviv. Ha publicado libros sobre sitios arqueológicos de Italia y varios lugares del mundo. Desde 1954 comenzó exploraciones, saliendo desde el delta del Nilo, en la búsqueda de la ruta del Éxodo y el Monte llamado Sinaí. En 1980, Anati consiguió apoyo de Italia para sus excavaciones.2 Sus exploraciones entre 1980 y 1992, le llevan a identificar la ruta del Éxodo trozo por trozo y a ubicar al Monte de las Tablas de la Ley en “Har Kakom”, una meseta en el Sur del Desierto del Negev, a unos 25 kilómetros de distancia de la localidad de Mizpe Ramón. El área de concesión de la Expedición Arqueológica Italiana cubre unos ocho kilómetros cuadrados. Es una meseta casi plana, de unos cuatro kilómetros de largo por dos kilómetros de ancho con un monte de sólo 847 metros sobre el nivel del mar. Anati ha encontrado en Har Kakom unos 120 lugares de culto a partir del año 3.000 a.e.c: pequeños templos cananitas, altares al aire libre, dibujos y tallas en rocas. Varios libros suyos describen estos descubrimientos.3 Y cantidad de artículos en revistas científicas y en la prensa interesada en arqueología.
Un dato muy importante para Emmanuel Anati es que toda una enorme zona del Cercano Oriente, incluido casi todo el actual Israel y la Península Arábiga, sufrió una tremenda sequía entre los años 1950 al 1000 a.e.c. Arad, Jericó y los pequeños poblados del Negev quedaron abandonados durante esos casi mil años. Cuevas de estalactitas confirman esa tremenda y dilatada época de sequía. Emmanuel Anati deriva de ese dato que los integrantes del Exodo tuvieron que llegar a la Tierra de Israel antes que empezara esa gran sequía porque la Biblia nos dice cómo era la tierra de Canaán que conocieron los hebreos del Exodo. Estaba “poblada de habitantes, llena viñedos y granadas, leche y miel”.4
Parece que en esta descripción de la Tierra Prometida hay más sueños que realidad. ¿Quizás la Tierra de Israel tenía más espinas, piedras y tierra seca que la soñada “tierra de leche y miel” de la tradición hebrea?
Emmanuel Anati se atiene a la letra del relato bíblico, y concluye: La llegada de los israelitas solamente pudo ser en los años anteriores a la gran sequía.5 Lo cual lo lleva a buscar rastros posibles del Exodo de Egipto antes del siglo XX a.e.c.
Emmanuel Anati encuentra fuentes históricas egipcias que podrían corroborar sus fechas. Menciona antiguos textos egipcios “Admoniciones de Ipuwer “ de los años 2345-2181 a.e.c. que comentan un episodio que podría corresponder al asentamiento del clan del patriarca Jacob “ en lo mejor de la tierra de Rameses, en las tierras de Goshen”6 El cronista egipcio se queja de los asiáticos que se han convertido en amos “de la mejor tierra” . Otra fuente egipcia (documento egipcio Neferrohu) muestra el cambio de política del faraón unos siglos más adelante. “No se permitirá más a los asiáticos venir a Egipto, para que puedan pedir nuestra agua para su animales en la forma que acostumbran”. El planteo de Emmanuel Anati coloca al Éxodo de los israelitas de Egipto entre el año 2345 al 2100 a.e.c. De acuerdo a esta cronología, la conquista de la Tierra Prometida y la época de los Jueces de Israel cubriría un período de unos mil años, entre el 2100 al 1100 a.e.c.
Aquí hay otro problema ¿El llamado gobierno de los Jueces pudo durar mil años? La cronología de la Biblia no da nombres ni datos que concuerden con tantos años de Jueces.
Otro problema más. Según el texto bíblico, el Éxodo salió desde Egipto con 600.000 hombres, con sus mujeres y sus niños. Después de los cuarenta años murió la generación del desierto. ¿Adónde se fueron sus descendientes? ¡Tendrían que ser muchos! Sin embargo, las huellas arqueológicas del comienzo de la época de los Reyes, siglo XI y siglo X a.e.c. registran poblaciones hebreas muy pequeñas. ¿Qué pasó en los siglos intermedios? ¿Tal vez emigraron muchos hebreos a otros pueblos, tal como cuenta el libro de Ruth, la moabita? ¿Se asimilaron tantos hebreos con los pueblos vecinos? ¿Quizás en el Exodo desde Egipto vino a Canaán mucho menos gente de la que dice la Biblia?
Las investigaciones del ADN están aportando datos en los últimos años. En África hay ADN judío rodeando y cruzando todo ese continente, en el Lejano Oriente, hay ADN judío entre los pueblos que rodean la cadena de los Himalayas por el al Norte y por el Sur, también en Myanmar, Japón y en la India. Es muy posible que ese ADN judío no fue dejado en las poblaciones locales en tiempos tan antiguos como el Exodo sino que corresponda al peregrinar por las rutas de Asia y Africa que tomaron las llamadas Diez Tribus Perdidas de Israel a partir de su expulsión del Reino del Norte por los asirios en el siglo VIII a.e.c.7 Este es otro tema muy interesante.
Entonces, ¿cuándo pudo suceder el Éxodo de Egipto, que es el motivo central de la festividad de Pesaj- Pascua?
La Biblia nos dice en el Libro 1º. de Reyes:8 “En el año 480 después que salieron los hijos de Israel de la tierra de Egipto, en el año cuarto del reinado de Salomón sobre Israel… se puso Salomón a edificar la Casa para el Señor”.
Salomón reinó en Israel en el siglo IX a.e.c. lo cual daría a la salida de los hebreos en el Exodo del Egipto, la fecha del siglo XIII a.e.c. 9
Tengamos presente que la Biblia es Libro de Ley. La historia son sucesos que pasan, la Ley permanece.
La arqueología ha buscado referencias en el terreno.
El faraón egipcio Merneptah ha dejado grabados sus triunfos sobre los pueblos vecinos en una estela de piedra que se encontró a fines del siglo XIX cerca de la ciudad de Tebas. Esa estela es del siglo XIII a.e.c. y deja claro que en ese momento “El pueblo de Israel ya no está en Egipto”. Merneptah se atribuye la gloria de haberlos sacado. ¿Habrá sido en ese momento, en el siglo XIII a.e.c. el Exodo del pueblo hebreo? O tal vez Merneptah expulsó a un grupo pequeño de israelitas que había quedado en Egipto después del gran Exodo?
En la segunda mitad del siglo pasado se realizaron excavaciones en Egipto en algunos lugares del delta del Nilo. En la zona conocida como Tell el Daba, enterrados bajo tierra aparecieron, unos sobre otros, restos de ciudades como testigos de la Historia. El primer nivel de excavaciones descubrió la antigua ciudad de Avaris, que existió entre 1650-1540 a.e.c. y fue la capital de Egipto para los reyes Hycsos, pueblos asiáticos que invadieron Egipto en épocas de sequía y hambruna y terminaron como reyes de Egipto en el siglo XVII a.e.c.
La mayor sorpresa de la excavación en Tel el Daba fue que encontraron, debajo de los restos de Avaris, otros restos del siglo XX a.e.c., concretamente de los años 1963-1934 a.e.c. De esos años se ha encontrado un palacio modesto y asentamiento de trabajadores que no fueron esclavos, sino muy posiblemente soldados mercenarios, porque tenían muchas armas de lucha.
Ese palacio del siglo XX a.e.c. presenta detalles curiosos. Hay 12 pilares en su entrada y 12 tumbas principales detrás. Las tumbas aparecieron vacías, los arqueólogos egipcios entienden que una posibilidad fue que se prepararon para los 12 hijos de Jacob (que luego cambió su nombre a Israel), esos hijos de Jacob junto con Efraim y Manasé, (hijos de José) fueron los patriarcas iniciadores de las 12 tribus de Israel.
La tumba principal de ese palacio estuvo ocupada pero está vacía. (Recordemos que según la Biblia, José fue enterrado en Egipto pero después su cuerpo fue llevado a Israel). Esa tumba tiene forma de pirámide, algo único en este momento para un extranjero, lo cual se entendería como unos de los tantos honores que el faraón de Egipto le dio a su virrey José, un hebreo. Una estatua en gran tamaño, muestra un personaje sentado, de cabello rojo y rasgos semitas.
Las excavaciones realizadas por el Instituto Arqueológico de El Cairo en el sitio de Avaris fueron a partir de 1960. Desde 1975 al 2009 la dirección de los trabajos estuvo a cargo del egiptólogo austríaco Manfred Bietak del Instituto de Arqueología de Viena, que trabajó junto con arqueólogos egipcios. Sus trabajos descubrieron que fuera de toda duda, en el Delta del Nilo, debajo del actual Tell el Daba están los restos de la antigua Avaris, ciudad capital de los hycsos.
¿De cuál pueblo son las las ruinas que se encuentran debajo de las de Avaris? Las que se han excavado se datan en los años 1963 a 1934 a.e.c. Algunos depósitos de basura que los habitantes dejaron, permiten ver los huesos de los animales que cocinaban para comer. Por ahora no se han encontrado huesos de cerdo, de manera que no comían cerdo. Pero recordemos que la Torá, la Ley Hebrea, que enseña las leyes de kashrut, (alimentos puros y permitidos) fue recibida por los ex esclavos en el Monte Sinaí, y ese episodio fue después de haber salido de la esclavitud del Egipto.
Manfred Bietak trabajó con obreros egipcios, a mano, pico, pala, escoba y plumero, tomando muestras en varios lugares. Publicó varios libros sobre sus descubrimientos. Dejó de estar al frente de los trabajos en el año 2009 y la dirección de la excavación quedó a cargo de la Prof. Irene Forstner Müller, también de la escuela arqueológica de Viena.
Irene Forstner Müller comenzó su tarea tomando imágenes de Avaris por radar. Entendió que los exámenes geofísicos son el mejor método para delimitar Avaris, cuyos restos se encuentran enterrados, así como para tener una idea de las dimensiones de esta ciudad antes de excavar.
En 1984, Edith Porada, especialista en sellos cilíndricos, publicó un documento sobre un sello encontrado en el nivel del siglo XX a.e.c. Esos sellos los usaba la gente importante de Egipto, que sellaba las mercaderías que compraba y los documentos que enviaba.10 ¿A quién pudo pertenecer ese sello? Según su descubridora, no tiene nada que ver con los hebreos.
El rabino Michael Shelomo Bar-Ron, un estudioso de la Torá de Israel ha ideado una interpretación alternativa de ese sello cilíndrico. Su conclusión provocadora es que sus símbolos realmente coinciden, según las bendiciones que Jacob da a sus hijos, con las representaciones de 6 de las tribus que se encuentran en la Biblia, En opinión del rabino Bar-Ron, el sello estaría representando la prominencia de la casa de José entre las otras tribus de Israel.
La conexión de las ruinas debajo de Avaris es muy atrayente para los arqueólogos que piensan que es posible haber encontrado a los personajes bíblicos en el terreno de la realidad. Presenta un problema: esta cronología llevaría el período bíblico de los Jueces de Israel a unos 700 años de duración, antes de la época de los Reyes. Y no tenemos relato bíblico ni histórico que cubra esos siete siglos.
Un dato importante es que hasta ahora, los arqueólogos austríacos y egipcios no han permitido entrar en sus excavaciones de Avaris ni debajo de Avaris a los arqueólogos de Israel.
1 Números, 11,21
2 Fundó y es Director del Centro de Estudios de Prehistoria en Capo di Ponte in 1964, un instituto que se dedica al arte prehistórico.
3 “The Mountain of God” (La Montaña de Dios)[1]. “Esodo- tra mito e storia”, (Exodo, entre mito e historia) en 1997. [1] “The Riddle of Mount Sinai,” ( El acertijo del Monte Sinaí)[1]. “Les Mistères du Mont Sinaï” [1] “La riscoperta del Monte Sinai” ( El redescubrimiento del Monte Sinaí)[1] en el 2010.
4 Números 13, 21 a 29.
5 Durante la conquista de Canaán, “Israel envió embajadores a Sehón, rey de los amorreos, diciendo: pasaré por tu tierra, no nos iremos por los sembrados,ni por las viñas, ni beberemos el agua de los pozos”. Eso no pudo ser entre el siglo XX y el siglo X a.e.c , en que la terrible sequía no permitió sembrados ni viñas en Canaán.
6 Génesis 47:11
7 Ver en mi libro “Talmud y Derecho, Tomo3, Editorial Fundación de Cultura Universitaria, Montevideo 2019, el capítulo 12 “Las Tribus perdidas de Israel”. apartados 16 a 19.
8 I Reyes, 6:1
9 Talmud ( redacción escrita de la Jurisprudencia rabínica) Tratado Rosh Hashana (Año Nuevo) folio 2b.
10 Porada, Edith. “The Cylinder Seal from Tell El-Dab’a.” American Journal of Archaeology 88, no. 4 (1984): pag. 485-88. Doc: 10.2307/504736.
11 Los detalles de su propuesta se pueden leer en su artículo, El sello de José en su palacio en Tell El-Daba.